Así era Freddy Mercury como padre
Freddie Mercury fue mucho más que el carismático líder de Queen que conquistaba estadios con su energía y sus extravagantes actuaciones. Detrás de su imagen pública se escondía una personalidad reservada, sensible y marcada por las experiencias de su infancia. La periodista británica Lesley-Ann Jones explora esta dimensión desconocida en Love, Freddie. La vida secreta y el gran amor de Freddie Mercury, publicado por Alianza. La obra presenta un retrato más humano del artista a través del testimonio de una supuesta hija secreta, conocida como «B», y de los diarios personales que él le dejó. Según el relato recogido en el libro, Mercury deseaba que su legado no quedara reducido a su fama, sus excesos y su imagen de estrella del rock.
El libro también profundiza en los primeros años del músico, nacido como Farrokh Bulsara en Zanzíbar en 1946, y en la influencia que tuvieron sus raíces culturales y su estancia en un internado de la India. Aquella etapa contribuyó a desarrollar su sensibilidad artística, pero estuvo marcada por experiencias de acoso que, según el relato, dejaron una profunda huella en su personalidad. La música se convirtió en su refugio frente al sufrimiento y en una vía para construir su propio mundo interior. Las celebraciones tradicionales de la cultura parsi y los colores, aromas y sonidos de sus primeros años también habrían influido en su carácter y en el universo creativo que posteriormente plasmó con Queen.
Uno de los aspectos más sorprendentes de esta biografía es la imagen de Mercury como padre. «B» lo describe como un hombre cariñoso, paciente y muy implicado en su crianza, que disfrutaba de los momentos cotidianos y procuraba transmitirle valores como la tolerancia y el respeto hacia personas de distintas culturas, religiones y formas de vivir. Al mismo tiempo, lo recuerda como alguien con principios firmes y una educación exigente. Lejos de los excesos que caracterizaron parte de su vida pública, el cantante habría encontrado en la paternidad una fuente de afecto y una oportunidad para reconciliarse con las heridas de su propia infancia. Los diecisiete cuadernos que, según el libro, dejó a su hija constituyen una pieza fundamental para reconstruir esa faceta personal.
La obra también aborda los últimos años del artista y el impacto emocional que tuvo el avance del sida, enfermedad que acabó con su vida en 1991, cuando tenía 45 años. Según el testimonio atribuido a su hija, uno de sus mayores dolores fue pensar que no podría disfrutar de una vida familiar prolongada ni ver crecer a sus hijos. La biografía contextualiza además los comportamientos y excesos de aquella época, marcada por una menor comprensión de la enfermedad. El libro reivindica así una mirada más compleja sobre Freddie Mercury: un músico extraordinario que, detrás de su personaje escénico, buscó amor, intimidad y la posibilidad de construir una familia.
Redacción (Agencias).
Fuente original: KISS FM