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Los mejores álbumes de Hip Hop de 2025

Last Updated: 31 de diciembre de 2025By

Los mejores álbumes de Hip Hop de 2025

Ahora que 2025 está a punto de cerrar sus puertas para abrir una ventana hacia 2026, es tan buen momento como cualquier otro para contarte cuáles han sido los mejores álbumes de Hip Hop de 2025 en inglés según mi opinión y gusto, que es bastante comercial para los estándares más elitistas.

Un año que, para mí, confirma la influencia y la impronta de Kendrick Lamar no solo por su último álbum (GNX), sino principalmente por el anterior, Mr. Morale & The Big Steppers, que trascendió al personaje creando el aura que desde entonces le ha convertido en el referente máximo del género.

O no, siéntelo a continuación y ofrece tu opinión si quieres. Espero que en cualquier caso esto te sirva para descubrir nuevos artistas o al menos para hacer un repaso a lo mejor del año con una playlist de música negra que comparto al final.

Let God Sort Em Out, de Clipse

Let God Sort Em Out, de Clipse

Cuando escuché Let God Sort Em Out de Clipse, sentí de inmediato que estábamos ante algo especial. Desde el primer tema, el álbum establece un tono que mezcla la melancolía con la energía de un rap impecablemente ejecutado, y eso se debe en gran parte a la producción de Pharrell Williams, que aporta sintetizadores frescos, bases contundentes y coros triunfales que encajan a la perfección con la intensidad de Pusha T y Malice. Un recordatorio del Pharrell productor y cantante previo a Happy, demostrando que sigue siendo uno de los mejores en su campo mainstream, y su trabajo aquí es posiblemente de lo mejor que ha hecho en años.

Líricamente, este álbum es un ejercicio de maestría en la madurez. Los hermanos Pusha T y Malice demuestran, de nuevo, por qué están entre los nombres más exitosos del rap de los 2000. Sus versos sobre el tráfico de drogas, la riqueza y la superioridad sobre otros raperos están cargados de dobles y triples sentidos que requieren varias escuchas para ser totalmente apreciados. Me sorprendió gratamente la profundidad de Malice, que confirma que está al nivel de su hermano, y aunque me habría gustado un poco más de introspección personal, temas como The Birds Don’t Sing, con los mensajes de voz de sus padres, muestran que cuando se abren, lo hacen con un peso emocional real.

Otro punto fuerte del álbum son los artistas invitados, que cumplen con creces: Kendrick Lamar con un verso potente y preciso en Chains & Whips, Tyler, the Creator reclamando a Dios para que le represente en su biopic desde P.O.V., Nas reflexionando sobre su impacto en el Hip Hop, y voces como John Legend y coros de Stevie Wonder o Lenny Kravitz para sumar textura y emoción a cada tema. Cada colaboración tiene sentido y se integra de manera orgánica, sin sentirse forzada.

Si tuviera que poner algún pero, sería por las prisas a la hora de lanzar el álbum físico, con los problemas derivados del sample utilizado en So Be It y la ausencia de Tyler, The Creator en la colaboración ya mencionada (y que lamento especialmente cuando escucho mi copia en vinilo), pero nada que arruine la experiencia general. En conjunto, el álbum es un artefacto refrescante, poderoso y perfectamente equilibrado entre braggadocio, técnica y emoción.

DON’T TAP THE GLASS, de Tyler, The Creator

DON'T TAP THE GLASS, de Tyler, The Creator

Con DON’T TAP THE GLASS Tyler parece estar entrando en una nueva era, pero sin abandonar del todo lo que escuchamos en Chromakopia. Es un álbum que no busca ser el “mejor de Tyler”, sino que simplemente nos invita a divertirnos, bailar y disfrutar de la música en su máxima expresión. Desde los primeros segundos, la producción se siente fresca y distinta, dejando atrás ciertos patrones que algunos señalaron como repetitivos en trabajos anteriores, y adoptando un estilo más bailable, con sintetizadores noventeros, beats house y voces autotuneadas que no solo suenan pegadizas, sino que te hacen mover el cuerpo sin pensarlo.

Lo que más me sorprende de este disco es cómo Tyler logra reinventarse después de casi dos décadas en la música. Hay momentos de rap más clásico que recuerdan a sus raíces, mientras que otros temas son más relajados o incluso experimentales, como Mommanem, donde suena casi como un psicópata y la producción recuerda a grupos de Hip Hop industrial recientes. Además, el hecho de que cante tanto como nunca antes le da al disco un aire más pop y comercial, pero consigue que funcione sin perder su identidad. Cada canción tiene su propio carácter y, en parte porque el álbum dura menos de 30 minutos, no hay ningún relleno: todos son temas que se disfrutan de principio a fin en su ligereza.

Tyler también logra equilibrar diversión y narrativa personal, en su búsqueda de una nueva expresión que demuestre que ya no es la persona que fue. Hay referencias a su pasado, guiños a sus eras anteriores y, sobre todo, la sensación de que quiere vivir su vida a su manera, dejando claro que DON’T TAP THE GLASS es un cierre ideal para la etapa de Chromakopia, pero también un inicio para algo nuevo y quizás más adulto. Aun con pocas colaboraciones, destacan las intervenciones de Pharrell (con su sobrenombre de rapero Sk8brd) y ciertos momentos de producción colectiva que suman sabor y cohesión al conjunto.

God Does Like Ugly, de JID

God Does Like Ugly, de JID

Una de las principales quejas ante uno de los mejores años del Hip Hop en los últimos tiempos es que los principales referentes están cerca de los 40 años o incluso superando los 50, lo que quizás augura un bonito presente pero un futuro vacío.

JID, a pesar de su cara juvenil, sigue la senda de las personas maduras que lideran esta lista. ¿Pero qué le hago? Sigue siendo uno de los raperos más completos y emocionantes de su generación. Desde el primer tema, el álbum transmite una energía imparable: rimas implaacables, cambios de cadencia inesperados y un dominio total del flow que demuestra que este hombre ha perfeccionado su oficio. La apertura con “YouUgly” ya te prepara para un viaje intenso, con percusiones tribales y bajos distorsionados que contrastan con los coros angelicales de mitad de disco y el clímax final, creando una narrativa sonora que mezcla fuerza y melancolía.

Lo que más me impresiona es la versatilidad de JID. Aquí pasa de bangers puros a momentos melódicos, incluso cantando, y no solo funciona, sino que añade un nuevo nivel a su discografía. Pistas como Gz o Karma muestran su capacidad de combinar técnica y agresividad, mientras que colaboraciones como la de Clipse en Community son una clase magistral de Hip Hop clásico con bluesy boom-bap, donde todos los versos son afilados a pesar de estar en bruto. También hay espacio para momentos más suaves y experimentales: Wholeheartedly con Ty Dolla $ign y 6lack, y la participación de Jessie Reyez, aportan un toque neo-soul y R&B alternativo que equilibra perfectamente la intensidad del disco.

A pesar de que algunas canciones, como las de Don Toliver o Baby Kia, suenan un poco fuera de lugar o sobreprocesadas, el álbum (que responde a una frase de la abuela de JID ante una noticia en la televisión) nunca pierde su cohesión. Es evidente que JID está explorando nuevos sonidos sin abandonar sus raíces sureñas ni su habilidad para construir temas que funcionen en vivo. God Does Like Ugly no intenta replicar el éxito de The Forever Story; es otra etapa en su vida y carrera, con referencias a la paternidad, la madurez y la aceptación de la imperfección como algo que nos hace humanos y bellos.

Metro Boomin Presents: A Futuristic Summa (Hosted by DJ Spinz), de Metro Boomin

Metro Boomin Presents: A Futuristic Summa (Hosted by DJ Spinz), de Metro Boomin

A Futuristic Summa me llevó de inmediato a otra época del Hip Hop, una que ni siquiera he vivido, pero con una sensación fresca y sorprendentemente moderna. Desde el primer tema, se nota que Metro Boomin no solo ha querido rendir un homenaje al sonido “futuristic” del Atlanta de mediados de los 2000, sino que lo ha revitalizado esa sensación veraniega que nos invita a la evasión y a no pensar en problemas reales.

Metro Boomin es uno de los productores más famosos y relevantes de la escena en Estados Unidos, destacando como productor en el género Trap con algunos de los artistas más importantes del momento, pero aquí ofrece sus bases a artistas como J Money, Yung L.A., Young Dro o Roscoe Dash, que dan musicalmente lo mejor de cada uno como si intentaran definir una era, mientras los beats de Metro, Zaytoven y otros productores combinan lo clásico con toques modernos.

Lo que más me ha gustado de este disco es la sensación de diversión y ligereza que recorre todo el mixtape. Incluso artistas que normalmente no se asociarían a este sonido, como Waka Flocka y Quavo, sorprenden gratamente; sus intervenciones aquí son juguetonas, llenas de energía y encajan perfectamente en el revival que Metro trata de lograr.

La duración del mixtape, de cerca de 90 minutos, puede parecer exagerada, pero la variedad de bases y la sucesión de temazos mantienen la atención y la diversión durante casi todo el recorrido. Temas como I Want It All, Loose Screws, Stealing All The Swag o Slide destacan no solo por la producción, sino también por el entusiasmo contagioso de los artistas, haciendo que uno quiera poner el disco on repeat. Cada canción captura la esencia de esa era “futuristic”, pero con un pulido actual que demuestra el cuidado de Metro en cada detalle.

En definitiva, A Futuristic Summa no es solo un revival, es una celebración del sonido y de los artistas que lo hicieron grande, llevado a la actualidad con mucho estilo. Es divertido, brillante y entrañable: un mixtape que tanto los fans de la vieja escuela como los oyentes modernos pueden disfrutar. Para mí, es el mejor proyecto en solitario de Metro Boomin hasta ahora, y un recordatorio de por qué el “futuristic era” sigue siendo tan influyente y disfrutable.

HYPERYOUTH, de Joey Valence & Brae

HYPERYOUTH, de Joey Valence & Brae

HYPERYOUTH es una de esas obras que te sacan una sonrisa instantánea y te hacen moverte sin importar cómo haya sido tu día. Joey Valence & Brae ya me habían enganchado con singles como WASSUP con JPEGMAFIA y SEE U DANCE con Rebecca Black, pero el álbum completo supera cualquier expectativa. Desde el primer tema se nota que este dúo no está para bromas, aunque les encante la broma: su estilo East Coast, con rimas tipo boom bap y un toque hardcore, es tan divertido y enérgico que escuchar el disco entero es una fiesta continua, pero con capas de profundidad que van más allá de lo vacilón o lo gracioso. Canciones como PARTY’S OVER, LIVE RIGHT o MYSELF muestran un lado más introspectivo y reflexivo, recordándote que incluso entre tanta energía hay espacio para detenerse y pensar.

La producción del álbum es simplemente impecable. Ese aire nostálgico con samples perfectamente cortados, sintetizadores y líneas de bajo bien graves se combina con un rap energético y lleno de estilo más propio de los Beastie Boys que mantiene todo el conjunto bastante fresco. Cada canción tiene identidad propia, pero al mismo tiempo encaja perfectamente dentro del universo sonoro del álbum, lo que hace que los 44 minutos pasen volando. Es raro encontrar un disco donde prácticamente no haya un solo tema flojo, y este es uno de esos casos.

Lo que más me gusta de HYPERYOUTH es cómo logra equilibrar lo festivo y lo introspectivo. Puedes bailar y reírte con ellos en un momento, y al siguiente detenerte a pensar en las letras más personales y reflexivas. Es un debut en discográfica Major que mantiene intacta la esencia que los hizo destacar, pero que además los empuja a explorar nuevas ideas y sonidos que hacen honor al título del álbum.

RHODA, de Kal Banx

RHODA, de Kal Banx

Escuchar RHODA, el debut de Kal Banx, ha sido toda una sorpresa y un placer que le debo tanto a Doechii, por la recomendación desde su perfil en Spotify, como a Audrey Nuna, porque a través de sus colaboraciones aquí y lo que me gustó Trench el año pasado mi algoritmo me mandó una segunda recomendación que ya no pude obviar.

Desde Dallas, Kal se presenta como rapero, cantante, compositor y productor, y en este álbum demuestra que domina cada uno de esos roles con soltura. La producción es uno de los aspectos más destacables: los beats son crudos y suaves a la vez, con un aire que recuerda a un “crispy fried chicken”, perfecto para acompañar un verano entre amigos. Se nota que Kal se divierte explorando distintos estilos y estructuras, combinando el Hip Hop sureño y las raíces de Texas con una producción más relajada, jazzy y con toques de la West Coast.

El álbum cuenta con un montón de colaboraciones destacables que elevan cada tema. Maxo Kream, Baby Tate o Yaikyn aportan personalidad y consistencia, y la química con Kal se nota en cada verso. La primera mitad del disco tiene un enfoque más enérgico y característico del rap sureño, mientras que la segunda parte se adentra en paisajes más relajados, jazzy y soul, ofreciendo un contraste muy agradable y manteniendo el interés durante todo el proyecto.

Lotus, de Little Simz

Lotus, de Little Simz

Lotus es posiblemente uno de los trabajos más intensos y personales de Little Simz hasta la fecha. Después de todo lo que ha vivido con la traición de su antiguo productor Inflo, no es de extrañar que este álbum sea tan agresivo, directo y emocional. Desde la primera pista, Simz no tiene miedo de confrontar la traición y la injusticia que ha debido de sufrir, y lo hace con un lirismo impecable y una claridad que parece casi terapéutica.

Lo que más me llama la atención es cómo combina esa furia y dolor con momentos de introspección y madurez que ya se vieron en Sometimes I Might Be Introvert. Temas como Lotus y Blood muestran su resiliencia y capacidad de transformar el sufrimiento en arte, mientras que canciones como Free o Young aportan un respiro más lúdico y nostálgico, equilibrando el peso emocional del álbum. La producción de Miles James, aunque diferente a la de Inflo, consigue acompañar perfectamente el estado de ánimo de cada pista, alternando entre percusiones intensas, guitarras acústicas y pianos suaves, y hasta incursiones puntuales en estilos punk o afrobeat con la presencia del casi siempre infalible Obongjayar.

Lo más impresionante es la manera en que Little Simz maneja su voz: siempre controlada, deliberada, dejando que cada palabra y cada respiración cuente. Lotus no es un álbum fácil, muchas texturas para un solo género: crudo, honesto y lleno de matices. Simz se consolida como una de las raperas más consistentes y visionarias de la actualidad. Es un álbum que exige atención y reflexión, y que recompensa con creces a quien se adentra en él.

Otras colaboraciones como la de Michael Kiwanuka, Sampha o Moonchild Sanelly enriquecen aún más la paleta sonora sin opacar su presencia.

Star Line, de Chance the Rapper

Star Line, de Chance the Rapper

Me da la sensación, escuchando Star Line, que Chance the Rapper ha encontrado nuevamente su voz tras el tropiezo que supuso de The Big Day, a pesar de no ser este tampoco un álbum perfecto. Después de seis años de pausa, este disco es casi como un renacer en la carrera del rapero de Chicago: no es un cambio radical de estilo, sino un retorno a sus raíces, con letras más maduras, reflexivas y cargadas de intención. Desde los momentos introspectivos hasta los temas más duros, Chance demuestra que ha trabajado en su narrativa y en su capacidad de conectar con experiencias personales, sociales y familiares, y lo hace con una claridad y confianza que parecen auténticas.

La producción también es destacable: desde cortes más atmosféricos como Space & Time hasta explosiones de energía en Burn Ya Block o Drapetomania, el álbum equilibra variedad y cohesión. Las colaboraciones, de Joey Bada$$ a Jazmine Sullivan sin olvidarnos de Jamila Woods, aportan matices sin opacar su presencia.

Live Laugh Love, de Earl Sweatshirt

Live Laugh Love, de Earl Sweatshirt

Por último, pero no por malo, termino con Live Laugh Love, un disco que me ha hecho apreciar de nuevo a Earl Sweatshirt, y debo decir que es, posiblemente, su mejor álbum desde Some Rap Songs. Desde el inicio con “gsw vs sac”, Earl nos sumerge en su universo abstracto y atmosférico, con samples psicodélicos y loops inquietantes que acompañan perfectamente su flow. La producción a cargo de colaboradores como Navy Blue y Black Noi$e es uno de los grandes aciertos del disco: cada instrumental, desde los violines de “Gamma (need the <3)” hasta los flautados de “Exhaust”, crea un escenario único donde la voz de Earl puede explorar distintos matices.

Lo que más me sorprende es la claridad y transparencia del proyecto: Earl suena más despreocupado en temas como “INFATUATION” y a la vez profundamente introspectivo en “Live”, mostrando su rango emocional con una naturalidad que antes se sentía más opaca. Aunque hay algunas canciones más breves o menos impactantes, la segunda mitad del álbum brilla con fuerza, combinando letras inteligentes, flow preciso y producción sobresaliente. Live Laugh Love es un producto sólido, con un Earl más dinámico, reflexivo y creativo que nunca.

La playlist

Termino este repaso a lo mejor del año con una playlist que contiene varias de las canciones aquí mencionadas, pero pensada para darte toda la energía necesaria para aguantar un día con alegría, que diría Leticia Sabater.

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